BIENVENIDOS AL AERÓDROMO RODELILLO

En Octubre de 1935 se reunía en la Ilustre Municipalidad de Quilpué un grupo de entusiastas de la aviación deportiva convocados y liderados por el entonces alcalde de esa municipalidad don Carlos Subercasaux del Rio.

El objetivo de esta convocatoria era la formación y constitución de una entidad en la cual pudiera realizarse actividades aeronáuticas de carácter deportivo; y fue así como en ese mismo día quedo constituido y formado el Club Aéreo de Aconcagua.

Es de justicia recordar y destacar que en esta asamblea constitutiva estuvieron presente, entre los 48 firmantes del acta de fundación, oficiales del grupo de aviación de Quintero, el entonces Sub-Director Sr. Carlos Alzóla, el Jefe de Crónica Sr. Antonio Andrade y el corresponsal de Quilpué, Sr. Alejandro Lubet, entusiasta vecino de esa localidad a quien se debe en gran parte la formación de este club, quien fuera a su vez su primer y sucesivo secretario.

Igualmente es dado recordar que cuatro de los fundadores se formaron posteriormente en el club, obteniendo su brevet de piloto civil de acuerdo a la normativa de ese entonces; fueron ellos los señores Alejandro Lubet, Eric Jacobsen, Julio Anderson y Eloy Omoboni.

El Club Aéreo de Aconcagua inicio su actividad aeronáutica en el belloto, en un terreno que le fuera cedido y en el cual se acondicionó una pista de aterrizaje apta para los aviones de aquellos tiempos. Posteriormente este terreno fue adquirido por la Dirección General de Aeronáutica Civil, entidad que lo dotó de las mejoras del caso, convirtiéndolo en el Aeródromo El Belloto, pasando oficialmente a integrar la red de aeródromos autorizados del país.

El Club Aéreo de Aconcagua que posteriormente cambio su nombre por el de Valparaíso, tuvo su domicilio y cobijo en dicho aeródromo, lugar en que desplegó su actividad aérea y social hasta el año 1964, año en que trasladó sus instalaciones y material de vuelo a los terrenos de su propiedad que conforman hoy el Aeródromo Rodelillo, en la localidad de Rodelillo, en las inmediaciones de Viña del Mar y Valparaíso.

El Club Aéreo Valparaíso adquirió esos terrenos, por donación de la sucesión de Doña Blanca Vergara de Errázuriz, propietaria de la hacienda “Las Siete Hermanas” y por compraventa a la sucesión Schmidt, terrenos los cuales le fueron entregados en el año 1961. De inmediato se planificó y concretó la construcción de la pista de aterrizaje inicialmente de tierra, en el año 1962, con una dimensión aprox. De 1.000 metros de largo y 40 metros de ancho.

Fue fundamental durante este período la colaboración del entonces intendente Don Luis Guevara Ortúzar, por cuyo intermedio se aportó la maquinaria necesaria para el movimiento de tierra. Paralelamente se dio comienzo a construcción de las obras de infraestructura, necesarias para el desarrollo de su actividad aérea.

Para que el aporte en la intendencia fuera posible, tuvo una fundamental importancia que este aeródromo fuera de uso público, condición que se ha mantenido hasta el día de hoy, como aeródromo privado de uso público.
Posteriormente y desde 1964, fecha en que el club aéreo se traslado definitivamente al aeródromo Rodelillo desde el belloto, se empezó a planificar la pavimentación de la pista principal, calles de acceso, hangares, torre de control, calles de carreteo, casino, etc.

En 1966 se hizo una presentación oficial al entonces intendente Sr. Enrique Vicente, solicitando ayuda para esta obra, tanto de la intendencia provincial como de las Ilustres Municipalidades de Valparaíso y Viña del Mar, la respuesta fue muy positiva y se comprometieron aportes de la misma intendencia como de los regidores de ambas municipalidades a través de recursos anuales disponibles a su cargo.

Importante resulta destacar que Rodelillo fue el primer y único aeródromo civil que tuvieron y siguen teniendo hasta hoy las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar. Además se consiguió a través de ENAP, por gestiones de las autoridades mencionadas y del propio directorio del Club Aéreo, obtener el asfalto a precio preferencial. Con los compromisos de ingresos antes mencionados, se solicitó un crédito a 4 años plazo con el Banco del Estado de Chile, avalado lo anterior por el directorio de aquella época.

Los aportes ofrecidos por la Intendencia y Municipalidades solamente cubrieron un cifra cercana al 40% del total de la obra, siendo soportado y financiado el 60% restante por el club, con ingresos y aportes extraordinarios de sus socios.

La inauguración oficial del aeródromo ya asfaltado fue el día 7 de mayo de 1967. Posteriormente, gracias a gestiones de socios y directores de la institución y con el apoyo de la I. Municipalidad de Viña del Mar, se logran algunos ingresos adicionales a través del Casino Municipal de Viña del Mar, lo que indudablemente ayudó, aunque en montos menores, a amortizar parte de nuestra deuda principal con el Banco del Estado.

Desde 1972 a la fecha, a pesar de que Rodelillo ha sido un aeródromo de apertura irrestricta al uso público, y abierto sin restricciones a la comunidad, no se han obtenido aportes para su manutención y arreglos, siendo todos estos gastos soportados por el Club Aéreo de Valparaíso y Viña del mar.

El aeródromo es utilizado tanto por aviones civiles y militares, de clubes aéreos, empresas comerciales, etc., sin restricción y dada su estratégica ubicación sigue teniendo una importancia vital para las diferentes actividades regionales. En particular para CONAF quien tiene su base de combate contra los incendios forestales para la V Región. A esta institución hemos cedido en comodato una hectárea de nuestros terrenos para sus instalaciones. Permanentemente y en forma diaria, se efectúan vuelos desde y hacia Rodelillo, de distintos puntos del país, cumpliéndose de esta forma un servicio de amplio respaldo a la comunidad de la región y del país.

Es también nuestra obligación, destacar dentro de nuestra historia, el permanente apoyo y aporte con el cual Rodelillo ha contado de parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil desde sus inicios, colocando a nuestra disposición personal de excelencia profesional y equipos de comunicaciones, que han mantenido siempre el nivel de seguridad de vuelo de manera muy eficiente. Aún más, hoy día se dispone de los más modernos equipos tanto de meteorología como de comunicaciones, lo cual reafirma fuertemente la importancia que a este aeródromo le otorga la autoridad aeronáutica.

El Club Aéreo de Valparaíso puede lucir con orgullo esta magnífica obra, asimismo agradecer a todos quienes hicieron posible su construcción, como también a quienes han colaborado durante tantos años para mantener su vigencia, siempre a disposición no solo de la región sino de todo el país, prestando valiosos servicios.

Hoy en día, dentro de nuestro material de vuelo, contamos con ocho aeronaves; tres Piper Archer PA28-180, dos de ellos certificados por la DGAC para vuelos por instrumentos IFR, tres aviones de instrucción Piper Cherokee PA28-140, un Cessna 172 y un Piper PA-18 C90 (regalón de la flota). Todos ellos en vuelo y bajo las más estrictas normas de mantenimiento.

El club también es hogar de varias aeronaves particulares, dentro de ellos un bimotor de alta performance, dos monomotor con planta de poder turboprop de alta performance y siete monomotores.

Como ente formadora de pilotos contamos hoy con una Escuela de Vuelo conformada coordinada por un Piloto Instructor de planta contratado y cinco Pilotos Instructores de nuestras propias filas quienes prestan un valioso servicio en la formación de nuevos pilotos.

La manutención de nuestro material de vuelo, revisiones cada 25, 50 y 100 horas, como así también la certificación anual de nuestras aeronaves y reparaciones, se efectúan en la propia maestranza del club, hoy denominada Centro de Mantenimiento Aeronáutico (CMA). Nuestra CMA es dirigida desde el año 1956 por nuestro querido Sr. Don Rómulo Basaure, quien cuenta con la asistencia de una excelente dotación de personal especializado y certificado.

En reiteradas ocasiones la Dirección General de Aeronáutica Civil ha felicitado y destacado a nivel nacional, el alto grado de profesionalismo, tecnología y responsabilidad de nuestro Centro de Mantenimiento Aeronáutico. Lo anterior ha significado gran honra, permitiéndonos realizar nuestras actividades aeronáuticas con un alto grado de seguridad.

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